domingo, 13 de diciembre de 2015

Son niños

Estaba un día trabajando (como cualquier otro), concentrada en colocar juguetes de la sección de niñas en una conocida juguetería. Plena campaña de navidad de 2015. Se me acerca una mujer: “Hola. Buenos días. Te puedo hacer una pregunta?” “Sí, claro. Dígame”, le contesté. La mujer empezó a describirme el producto que buscaba: “Pues verás, vengo buscando el maletín de cosmética de Frozen. No sé si lo tenéis, pero yo no lo veo. Tampoco sé cómo es, pero es que hija, me lo ha pedido mi niño y claro, en casa no estamos acostumbrados a comprar juguetes de niña, pero ahora nos ha pedido esto y qué le vamos a hacer… Pues hay que comprarlo”. Ubico mentalmente el maletín y le digo: “Sí, venga conmigo”. Mientras la acompaño al lugar donde se encuentra, casi sin atreverme, por no saber bien qué decir, rompo el incómodo silencio. “No pasa nada por comprar un maletín cosmético a un niño. Es decir, si él lo pide, ¿qué más da, si es lo que le gusta? Hay niñas a las que les gusta jugar con coches o camiones, ¿y qué? Partiendo de que no me gusta catalogar los juguetes en niños y niñas, puede darse el caso de que a un niño le guste algo que está pensado más para una niña, como en este caso, pero no pasa absolutamente nada. Si es lo que le gusta, pues adelante. Que juegue y disfrute con ello”. Acabo mi parrafada en cuestión de 20 segundos. Estamos ya llegando a la sección a la que nos dirigíamos. Miro a la mujer, que me está mirando atónita tras mis palabras, como queriendo responder a lo que acabo de decir. “¡No! Si el maletín no es para mi hijo. Lo que pasa es que en unos días es el cumpleaños de una amiga suya y quiere regalárselo”. Mi cara de “tierra trágame“ ya os la podéis imaginar, ¿no? La mujer se debió dar cuenta también porque añadió con una sonrisa: “Pero vamos, que si al niño le gustara eso para él, pues se lo compraría sin problema”.
Le di el maletín, ella se fue a visitar a alguna de mis compañeras a la caja para pagarlo y yo a mi sección a seguir trabajando.
Fue una anécdota muy positiva. Me gustó la reacción de la mujer respecto a los hechos. Me dio esperanzas y me motivó a seguir creyendo que el mundo está cambiando y que aún puede cambiar más.
Hoy, más que dar explícitamente mi opinión, dejo como final una serie de preguntas que cada uno puede hacerse y responderse a sí mismo:
¿Hay que seguir catalogando, a día de hoy, los juguetes en “para niños” y “para niñas”?
¿Cuál sería tu reacción si tu hijo/sobrino/nieto (aplicable a la categoría femenina también) te pidiera algún juguete pensado más para la categoría a la que no pertenece?
¿Crees q un niño puede ser “maricón perdido” por jugar con una Nancy o una niña una “pedazo de camionera“ por jugar con un scalextric?
Haces un flaco favor a tu hijo/a cuando le dices “eso no, que eso es de chicas/os y tu eres un niño/a, ¿lo sabías?
Dejemos a los niños crecer por sí solos. No podemos privarlos de experimentar e ir buscando su lugar en la vida. Podemos ayudarles, por supuesto, pero no debemos imponer ni vetar su aprendizaje. Son niños, sí, pero no son tontos. Hoy son los juguetes y mañana será un trabajo, una pareja, unos amigos, los que tendrán que decidir tener, por lo que hay que dejarles crear sus propios criterios aunque al principio sea con algunas directrices del entorno más cercano.

2 comentarios: